Un Viaje Mìstico y Màgico
Después de muchos años de conocer a Matzehua, un Indígena Huichol de la Comunidad de San Sebastián, y de haberle prometido visitar su pueblo y a su gente, hice de éste postergado viaje una realidad.
La realidad de este viaje, fuè descubrir un mundo diferente. Tanto en costumbres y lenguaje, còmo en filosofia y misticismo. Es decir, una realidad que te golpea el corazòn, te desgarra tu fùtil conocimiento de la vida y te transporta hacia tu yo interno. Toda una experiencia.
Entrado en ganas de aprender, volvì a la sierra huichola, èsta vez a San Andrès Cohamiata. Se podria decir, que es el lugar màs progresivo de las Comunidades Huicholas. Con un lugar muy bien adecuado para los turistas llamado "Eculturismo Tate-kie", ubicado al borde de una impresionante barranca.
A estas fechas, he viajado infinidad de veces a San Andrés, y siempre me regreso con la nostalgia del que abandona su hogar. Algo hay de magia en este sitio, que siempre me hace volver.
A mis amigos Wixaritari.
La realidad de este viaje, fuè descubrir un mundo diferente. Tanto en costumbres y lenguaje, còmo en filosofia y misticismo. Es decir, una realidad que te golpea el corazòn, te desgarra tu fùtil conocimiento de la vida y te transporta hacia tu yo interno. Toda una experiencia.
Entrado en ganas de aprender, volvì a la sierra huichola, èsta vez a San Andrès Cohamiata. Se podria decir, que es el lugar màs progresivo de las Comunidades Huicholas. Con un lugar muy bien adecuado para los turistas llamado "Eculturismo Tate-kie", ubicado al borde de una impresionante barranca.
A estas fechas, he viajado infinidad de veces a San Andrés, y siempre me regreso con la nostalgia del que abandona su hogar. Algo hay de magia en este sitio, que siempre me hace volver.
A mis amigos Wixaritari.
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jueves, 30 de junio de 2011
martes, 21 de junio de 2011
domingo, 29 de mayo de 2011
Tatewari
No recuerdo que día ni mes, pero fué hace 5 años.
Era una tarde después de trabajar en la casa de la artesanía, con tiempo para tomar un descanso y sentarse al borde de la barranca para ver el sol en sus últimos destellos.
Cada atardecer en Tatei-Kie es diferente, en ésta ocasión el sol nos brindó un paisaje impresionante con tonos dorados. ¡Cómo extraño esos atardeceres!
domingo, 18 de abril de 2010
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