Un Viaje Mìstico y Màgico

Después de muchos años de conocer a Matzehua, un Indígena Huichol de la Comunidad de San Sebastián, y de haberle prometido visitar su pueblo y a su gente, hice de éste postergado viaje una realidad.
La realidad de este viaje, fuè descubrir un mundo diferente. Tanto en costumbres y lenguaje, còmo en filosofia y misticismo. Es decir, una realidad que te golpea el corazòn, te desgarra tu fùtil conocimiento de la vida y te transporta hacia tu yo interno. Toda una experiencia.
Entrado en ganas de aprender, volvì a la sierra huichola, èsta vez a San Andrès Cohamiata. Se podria decir, que es el lugar màs progresivo de las Comunidades Huicholas. Con un lugar muy bien adecuado para los turistas llamado "Eculturismo Tate-kie", ubicado al borde de una impresionante barranca.
A estas fechas, he viajado infinidad de veces a San Andrés, y siempre me regreso con la nostalgia del que abandona su hogar. Algo hay de magia en este sitio, que siempre me hace volver.

A mis amigos Wixaritari.


La Rockola tamalera

domingo

Mi espacio en la montaña

Un día en la montaña, en Tatei-Kie, mi cabaña es pequeña con una puerta y una ventana (nada seguras), como todas las demás, con dos camas individuales, un buró y un espejo como muebles.
En realidad es algo muy cómodo para dormir, (aunque yo prefería dormir poco y disfrutar mucho).

Con un pequeño recibidor (terraza, los gringos le llaman "porche") con un quinqué para poner una vela, que casi siempre está apagada, pues hace mucho aire.
Y como podrán ver, mi cabaña está a unos metros de la barranca (Siempre me gustó estar ahí), a veinte pasos un improvisado baño, y a unos metros la cocina-comedor.

¿Que más puedo pedir?

¡leña¡, si, mucha leña porque no hay que dormir, hay que ver un esplendoroso cielo tachonado de estrellas, constelaciones que no he visto desde otro sitio. Árboles que susurran con el viento, y escuchar la voz de los ancianos (marakate), historias de otros tiempos, de otras dimensiones.

Mis mejores vecinos, los árboles.

Una foto antes de terminar el dia.

Rumbo a las cabañas, al fondo un lugar de ofrendas.

Vista parcial del comedor-cocina.

Mi habitación de más de 5 estrellas

Atrás de mi cabaña, el comedor y un baño.

Entre mi cabaña y la barranca solo unos metros.

La leña debe estar lista antes de oscurecer.

Esperando a los visitantes nocturnos.

Sin electricidad y sin luz de luna,

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